Torrontés: A la gran cepa del Norte, ¡salud! • Consultora stg

Torrontés: A la gran cepa del Norte, ¡salud!

Torrontés: A la gran cepa del Norte, ¡salud!

Por Dolores Lavaque, Directora de Consultora Stg y autora del libro “En la cima, Salta y
sus vinos”, editado por PisaUvas.

Además de ser la única variedad autóctona de la Argentina, el Torrontés es históricamente una de las cepas de mayor consumo dentro del país. La suya es una historia de superación y conquista: cada vez gusta más tanto en la Argentina como en el resto del mundo debido al enorme trabajo que realizaron con ella tanto los enólogos como los bodegueros. 

Se transformó en una variedad muy interesante, con mayor frescura, equilibrio y elegancia y en la elaboración se lograron grandes vinos debido a que desde la década de 1980 se comenzó a trabajarla con otra dedicación e igual cuidado que tradicionalmente se prodigaba a otras variedades blancas que gozaban de mayor prestigio, dejando de lado la mera búsqueda de volumen en el cultivo de esta variedad y realizando una labor más puntillosa en el viñedo, buscando la sanidad y el punto justo de madurez de las uvas para elaborar vinos distinguidos y que alcanzaran estándares internacionales pero a la vez expresando la identidad del terroir, de los Valles Calchaquíes y de los vinos de altura. 

Es así como la variedad mejoró notablemente ganado calidad y logrando diferentes perfiles e incluso se comenzó a elaborar Torrontés de crianza en madera sumamente interesantes, de gran armonía y untuosidad, impensados algunas décadas atrás.

También las nuevas tecnologías ayudaron en este proceso de mejora y se incorporó la utilización de barricas de roble para algunas propuestas, lo que dio lugar a la aparición de distintos estilos de Torrontés: el “del año” de cosecha, fresco, frutado, aromático y con buena acidez, y luego sus variantes más complejas, con notas más singulares, densidad y mayor estructura. 

Es así como todos los Torrontés, desde los más económicos hasta los más sofisticados, han logrado un notable upgrade con relación a lo que han sido históricamente, contándose ahora entre las variedades que logran vinos selectos y dando lugar a estilos bien diferenciados entre sí. Aún así, por supuesto, la cepa mantiene sus atributos que le dan identidad: un blanco fresco, fácil, afrutado, de consumo casual, para beber como aperitivo o bien en la mesa diaria, y para acompañar una infinidad de comidas, desde platos no tan contundentes hasta preparaciones ahumadas, picantes o especiadas de la cocina salteña. También combina maravillosamente con la cocina thai e india, el sushi y el ceviche, y en sus versiones tardías, es ideal para acompañar queso azul y postres de sabores sutiles y definidos como el cayote con queso.

La nota particular y atractiva del Torrontés es, justamente, su perfil sauvage e indomable, y el poder seducir sin estridencias. Ser simple es un atributo valioso y algo que los consumidores saben apreciar, e incluso le permite a nuestra gran Torrontés lucirse en las grandes ligas del mundo.